Negocios sin margen
Trabajar con la Administración Pública en las Ártes Gráficas es, en general, harto decepcionante. Cada vez más, el único criterio de evaluación en sus concursos públicos (y en muchos contratos menores no necesariamente licitados a través de la fórmula concurso público) es el precio. Y me pregunto, si lo que se busca es lo más barato, ¿a qué están forzando a las empresas?
- A procesos productivos en los que no prime la calidad.
- Están forzando a que las empresas hagan sus inversiones escogiendo la maquinaria más barata (da igual la calidad que den, si reducen su coste hora)
- A que aumente la precariedad laboral (recordemos que hay que reducir el coste hora, mas si eso es a costa del trabajador).
No soy un iluso, el precio es un factor importante, pero gracias a Dios, y en una sociedad como la nuestra, no es el único. ¿Por qué no incluyen los puntos a evaluar mejoras que pudieran realizarse al trabajo impreso? ¿Por qué no se incluyen entre esos puntos a evaluar algunas medidas de calidad, como por ejemplo, valorar aquel que ofrezca un mayor número de tintas impresas (ejemplo que se ha venido rápido a la cabeza)?
Como en muchos otros apartados, la Administración Pública no instruye ni alecciona, simplemente presiona sin sentido, mientras se despilfarra dinero en otros menesteres que todos conocemos.