Tendencias en el papel impreso: Acabados
La publicidad nos inunda... está claro. Hoy día es posible recibir publicidad en el móvil, y se obtienen unas imágenes o textos (a través de mensajes de texto o cualquier otro medio de transmisión) que pueden estar en múltiples resoluciones, tamaños o colores. Generalmente, la mayoría de nosotros, borramos ese mensaje (bastante molestos por recibirlo) sin prácticamente verlo. Lo mismo ocurre con el SPAM (de hecho, ninguna empresa seria se atreve a poner su publicidad en SPAM por lo dañino que es para su imágen). Bastante molesta es también la publicidad en las páginas web (de hecho, los nuevos navegadores utilizan bloqueadores anti-publicidad).
Esto ocurre cuando el soporte en el que se transmite la información es de coste muy bajo, como son los electrónicos: se satura el medio, y deja de ser válido para publicidad (o al menos su efectividad es muy reducida, lo que se compensa con cantidad de la misma, que provoca un círculo vicioso de rechazo por saturación).
El papel presenta una ventaja... si se sabe utilizar. Un folleto en un papel con un acabado adecuado, genera una sensación diferente en muchas personas. Primero, porque el papel se siente como algo físico (frente a la publicidad online... que da una sensación más etérea... son letras o dibujos en una pantalla fácilmente eliminables). Se estimula además, no sólo la vista (como ocurre con medios electrónicos), también se estimula el tacto, e incluso el olfato. Por tanto, creo que el papel sigue siendo un soporte comercial perfectamente válido. Voy a presentar algunos de esos acabados.
Uno de ellos es por ejemplo, el plastificado del papel. Tras el proceso de impresión puede utilizarse un acabado conocido como plastificado. Básicamente consiste en aplicar una película o lámina muy fina de PVC sobre la superficie del papel (generalmente toda la del impreso). Éste proporciona al papel un tacto particular, sedoso en algunos casos. Además, el color impreso adquiere una vistosidad especial y se consigue una mayor calidad en el impreso en general. El plastificado además protege el papel, proporcionándole una sensación más compacto (como si el gramaje del papel hubiera aumentado... realmente es así, la película tiene peso!). Existen dos tipos de plastificado: mate y brillo. Eso sí, para aplicarlos hay que tener en cuenta que no todos los papeles aceptan el plastificado, y que además deben respetarse los tiempos de secado de tintas (lo que hace imposible aplicarlos en trabajos de hoy para mañana).
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