La poca clase de las grandes empresas…
Ya me lo decÃa mi padre: Eso es una tonterÃa… y qué razón llevaba (y lleva).
Hay una figura muy “útil” en los negocios: Los seguros sobre ventas. La idea es, contratas una póliza que cubre, para un número de clientes determinados (soportados por la compañÃa de seguro), las ventas realizadas a crédito con estos clientes ante posibles impagos por un determinado porcentaje. Es decir, es una manera de, a través de una compañÃa de seguros, tener ciertas garantÃas de no tener problemas con los impagos.
Además, estas compañÃa ofrecen una base de datos en la que te indican la fiabilidad de tus clientes actuales y potenciales para pagar. Esa base de datos es la que éstas compañÃas utilizan para indicarte qué clientes cubren y cuáles no. Está claro, todo cliente que ellos no aseguren (bien por un impago que hayan tenido, o bien por que su análisis de riesgo sobre este cliente indique que es potencialmente peligroso) es un “cliente no fiable” y es bajo propio riesgo bajo el que se le vende.
Estas tipo de compañÃas, la verdad proporcionan por un plus de tranquilidad por las ventas, por un precio, eso sÃ, generalmente no barato.
Pero los momentos de crisis llegan para todos, y es en esos momentos en los que se demuestra la clase (esto es un punto de vista personal basado en una experiencia propia y por lo tanto no generalizable) de algunas empresas.
He tenido un percance con nuestra aseguradora, Crédito y Caución, compañÃa solvente y con gran historia y respeto en el mundo empresarial. Pero, atravesando la actual crisis económica como todos.
Ayer recibimos una notificación de ellos: Unilateralmente modifican las condiciones del contrato e incluyen una franquicia de 1.000 €… Es decir, ellos cubren un porcentaje de las ventas impagadas a partir de los 1.000 euros de impago (es decir, si te dejan una ronchita de 1.500 €, sólo cubren el 75% de 500 €).
Si tenemos en cuenta lo siguiente:
- Sólo hemos dado de alta un siniestro (como ellos lo llaman) en dos años, que además fue cobrado en su totalidad a los 5 dÃas de dar de alta el siniestro
- Que nuestros trabajos medios tienen una facturación pequeña (poco más elevada que la franquicia) y la mayorÃa de nuestros clientes son administraciones públicas (que ellos no aseguran, por ser de cobro seguro)
- Que cuando les pregunto porqué modifican el contrato responden prácticamente: esto es lo que hay
se deducen dos cosas claras: No nos quieren como cliente, y además, consideran al sector de las artes gráficas como sector de alto riesgo.
Lo peor es la sensación de cómo quieren prescindir de tà como cliente. No hay una explicación sincera o detallada (“la situación que atravesamos es compleja por la crisis y el aumento de los impagos, por lo cual estamos prescindiendo de sectores peligrosos” por ejemplo), o un contacto personal para explicar la situación. No, una carta frÃa con una modificación unilateral que se acepta u obliga a solicitar la rescisión del contrato. Es asà más sencillo que uno, por amor propio, presente la renuncia.
Yo presento la renuncia. Ellos renunciaron a la clase y la elegancia empresarial.
